Ya no soy yo. Hace poco viví algo que sentó un precedente en mi vida, os explico: La semana pasada me dejó mi novia, y eso, en lugar de entristecerme (ni mucho menos), consiguió quitarme de encima un lastre que llevaba cargando desde hace casi tres años. Pero eso no es ninguna sorpresa, librarse por fin de tal harpía daría esperanza a cualquiera. Lo verdaderamente sorprendente fue que debido a eso suspendí mi primer examen. Estoy a punto de concluir dos carreras y he llevado toda mi vida una media de sobresaliente, soy el alumno de honor de mi colegio y el ojo derecho de todos los profesores; el otro día suspendí mi primer examen y, ¿sabéis qué?, no se acabó el mundo. Creo que me he perdido muchas cosas en mi vida hasta ahora, pero no creo que sea tarde para solucionarlo…
Sun Tzu
diciembre 5, 2008 a 6:13 pm (Uncategorized)
Despojado ya de todo sentimiento de mediocridad, me regocijo en la fehaciente creencia de que es posible un futuro mejor. Sin duda ninguna lo mejor de todo momento en esta vida es su preparación. La preparación, ese ritual mediante el cual pasamos de la duda al mayor de los gozos cuando pensamos en lo que haremos posteriormente. Es por eso que mientras me ducho con gel Axe exfoliante, me visto con la poca ropa de marca que tengo y me echo la colonia Hugo Boss que tenía al fondo del cajón, no puedo dejar de pensar en lo grande que será esta noche.
La camisa Polo Ralph Loren, que mi madre me compró en una ocasión para la comunión de mi prima, será la metáfora nocturna, en mi caso, de la máscara de un samurai. Cuando me la ponga todo será diferente. Uno no solo cambia de aspecto al vestir sino que cambia gran parte de su personalidad, igual que la armadura del samurai, que lo motiva para la batalla.
Y es que esta noche salgo con unos amigos. Hace dos años que no les veo, pero fueron unos juerguistas en la facultad y creo que lo siguen siendo.
Mi plan para despertar de la aletargada vida estudiantil sigue su curso. Hoy me como el mundo.
Si fuera SUN TZU sería incapaz de preparar una batalla mejor de lo que tengo planificada la noche.
Pai Mei
diciembre 2, 2008 a 3:43 pm (Uncategorized)
Los extremos se afilan hasta convertirse en peligrosas armas punzantes cuando aparece el aburrimiento. Éste, pese a toda creencia popular, no se traduce en un simple desasosiego y una apatía por el hecho de no tener nada que hacer. El ser humano necesita pensar y por tanto, cuando uno no tiene nada que hacer pues piensa…, y a veces uno piensa demasiado ya que a los pensamiento le siguen las acciones, unas acciones que nunca antes se harían si no estuvieran precedidas por el inherente pensamiento de una persona aburrida.
La infoexclusión a la que me he visto sometido estos últimos días, al quedárseme colgada la conexión de internet, me ha hecho reflexionar (y de qué forma) sobre demasiadas cosas. Bueno, sobre pocas…, bueno, me ha hecho reflexionar mucho sobre una: Sobre Susana.
Mira que era mala persona y que me lo hizo pasar mal, pero cuando pienso en ella no me acuerdo de nada de eso sino en lo bien que nos lo pasábamos. No sé, el caso es que en un impulso (sin duda, debido al aburrimiento) la llamé. Menos mal que lo hice con la tarjeta de móvil que me compré para hablar con Berta, y Susana este número no lo tiene, porque nada más descolgar colgué…, y repetí el proceso otras tres veces.
Ni que decir tiene que me arrepiento profundamente de eso. No sé por qué se me olvidó que a los demoniacos seres del inframundo es mejor mantenerlos lejos.
Si fuera Pai Mei me liaba a leches con todos los muebles de mi casa…, me siento absolutamente ridículo y creo que así se me pasaría.
George Lucas
noviembre 27, 2008 a 6:11 pm (Uncategorized)
Vaya resaca la de ayer, no pude ni escribir… resaca… ¡yo! Llevo escuchando toda mi vida a los típicos súper-guays de la clase diciendo aquello de “que resaca más mala tuve el sábado” y siempre creí que no era más que un uso en subterfugio de la función fática del lenguaje, para así poder pavonearse de que ellos los viernes por la noche salen a beber y ligar en lugar de quedarse en casa jugando a la Wii y leyendo lo último de Terry Pratchett. Pero en absoluto: La resaca es el precio de la diversión, es aquello que te recuerda (y de qué forma) que lo divertido es divertido si es esporádico.
Empezaré por el principio, que es por donde se suele empezar: Tras dos días de arduo y pesado insistir, conseguí convencer a mis amigos Luismi y Joselu de salir por la noche. No fue fácil, porque, como es tradición, el 15 de noviembre empezaron nuestras jornadas de estudio intensivo para los exámenes de febrero (aún no les he conseguido transmitir la importancia de la libertad espiritual e intelectual que yo proceso actualmente).
Fuimos al Mercadona a comprar algo para beber, nada de las ñoñerías que le gustan a Luismi como Baylis o Ponche Caballero, bebidas que, por cierto, aún no he probado, pero dicen que es de nena: Nosotros Whisky. Somos jóvenes universitarios que quieren salir por la noche, es lo que hay que beber ¿no? Así que cogimos uno no muy caro, que también es lo que se suele hacer.
Os ahorraré la decepcionante llegada a La Alfalfa y el pavoroso vacío fiestero con el que nos encontramos (normal, es miércoles, concluimos). Pero, según nos informó con algo de brusquedad un agente de la ley, llegamos a aquel lugar varios meses después de que se prohibiera beber en la calle. Así que nada, ante la nueva y desconcertante situación decidimos refugiarnos en casa de Joselu, que es de Badajoz y tiene aquí alquilado un piso para él solo.
La noche comenzó tranquila, pero a medida que bajaba aquel asqueroso y ardiente líquido nos fuimos animando: terminamos cantando a viva voz canciones de Bola de Dragón, jugamos en red a la DS bastante piripis, lo cual fue muy divertido, y nos quedamos dormidos mientras discutíamos sobre quién está más buena, si Kate o Clarie.
Por cierto, envié con las tonterías un mensaje al móvil de Susana, pero hace un rato, cuando me acordé, lo vi y me quedé bastante aliviado al comprobar que no le decía nada comprometido… Para asegurarme de si conserva el mismo número que hace ocho años le he dado un toque hace un rato y da línea.
Creo que mis amigos no querrán salir más, por mi culpa han experimentado la resaca y perdido un día de clase… creo que el primero que pierden desde que los conozco. Me parece que estoy solo en esta remasterización de mi personalidad.
Si fuera GEROGE LUCAS también remasterizaría a mis amigos y, como si de ET se tratara, les cambiaba los libros por vasos y botellas de Whisky.
Hiro Nakamura
noviembre 25, 2008 a 3:51 pm (Uncategorized)
Quería comenzar hoy contando las aventuras y desventuras de la primera salida nocturna con mis amigos, pero estos aún viven anclados en un pasado rígido y lleno de normas sociales en el que tienen que estudiar hasta entrada la madrugada para llevar adelante, y con sobresaliente, sus ingenierías; así que en lugar de eso, ayer noche me quedé en el ordenador indagando por foros de Perdidos ¡Esta no es forma de comenzar mi revolución! Esta noche no se librarán, seguro que los convenzo para salir.
Así que nada, seguiré indagando en mi pasado, concretamente hablando de mis ex. Si han existido dos personas que han querido, por encima de todo, verme sufrir, esas son Susana y Berta. Sé que las comparaciones son odiosas, pero más odiosas son las comparadas si hablamos de ellas. Creo que, básicamente, las dos me utilizaron para sentirse mejor; he sido como esa amiga fea que te hace sentir guapa, además de calzonazos y manipulable. Darme cuenta de todo esto ha sido uno de los motivos que me ha hecho despertar de mi aletargado y polifacético amuermamiento. Os contaré cómo fue:
Hace unos días tuve una bronca con Berta de las nunca vistas (bueno, ella gritaba y yo le decía por favor que me perdonase… hay que ser capullo), por no sé qué tontería de que ya no le entraban unos vaqueros, así que para solucionarlo le dije que le compraba otros. Pero por el camino nos encontramos con Susana (hay que aclarar que Berta solo conoce a Susana por fotos y, puesto que salimos en el instituto, yo llevaba sin verla como ocho años). Berta, sin pensarlo un segundo, me cogió de la mano (y eso que llevaba sin tocarme más de dos semanas) y logró durante toda la conversación con Susana parecer de lo más enamorada y agradable, que falsedad. Pero falsa solo puede ser ella, por que debido a que se supone que “me encanto reencontrarme con mi ex” desembocamos en otra bronca insalvable y ahí acabó todo ¡Me siento tan libre! Por cierto, ¿qué será de Susana?, se la ve igual que siempre, segura de sí misma y decidida, pero le noto algo diferente. Normal, ocho años cambian a cualquiera, seguro que ha pensado lo mismo de mí; anda que no he cambiado yo en estos años.
Si fuera HIRO NAKAMURA volvería atrás en el tiempo para sacar de mi vida a estos dos personajes ¡Que mal me lo hicieron pasar!
Peter Pan
noviembre 24, 2008 a 7:03 pm (Uncategorized)
Mi intención con este blog es dejar un testimonio escrito sobre los cambios que voy a ir realizando en mi vida (se acabaron las ataduras, los lazos, los… nudos, bueno, todo lo que tenga que ver con una cuerda; salvo la teoría de cuerdas, claro). Pero antes, creo que debería poneros un poco en situación.
Siempre he sido un pardillo: ¿Conocéis la sensación de que os echen cola de carpintero en el interior de los calzoncillos? Pues yo llegué a acostumbrarme: cada martes después de química. La verdad que el instituto fue duro, tuvo los inconvenientes de la infancia (con una madre tiránica y posesiva, acaecida, estoy seguro, con alguna variante del síndrome de mater amantísima) y los desfogos de unos compañeros salidos de las mismas entrañas de Mordor. Siempre me regocijé en un sueño colectivo de toda la comunidad intelectual en su etapa estudiantil (es decir, los pardillos), cuyo máximo exponente y ferreo defensor es hoy Bill Gates, quién dijo: Debéis respetar a los “nerds” (pardillos) porque algún día serán vuestros jefes.
Pero hasta aquí mi vida fue un camino de rosas comparado con lo que se avecinaba: Como si Freud y Murphy velaran por mi desgracia desde la ultratumba, apareció Susana: Una cruel obra demoniaca que me tuvo esclavizado los dos años que duró el bachillerato para dejarme, tras sacar, gracias a mí, una buena nota en selectividad, por el “super-guay-molón-que-te-cagas” de turno; tipo con el cual me enteré que llevaba viéndose varios meses.
Los ocho años de facultad han pasado deprisa; ya casi estoy licenciado en Física y en Ingeniería Informática. No he tenido tiempo para salir, ni para relacionarme, ni para respirar, así que Berta, mi segunda novia, me acaba de dejar por pardillo, por agonía y por quejica. La verdad es que me alegro.
Si fuera PETER PAN saldría escopetado del País de Nunca Jamás, ya tuve una infancia lo suficientemente eterna.